Ta Excharxia Por Lysistrati Ainatzis / Desde Grecia El 6 de diciembre por la noche el arma de un policía le quitó la vida a un joven de 15 años. Este hecho no fue un escándalo aislado, sino que fue la gota que derramó el vaso; un vaso lleno de un líquido espeso y podrido, un vaso lleno de escándalos políticos y económicos que después de pasar tiempo suficiente expuestos al aire de los noticieros, se meten y se aprietan en un cajón que nadie ve y todos olvidan. Pero esta vez fue diferente, o mejor dicho, no fue diferente; fue, es, la explosión de sí mismo, el resultado de un largo silencio: exeyersi, levantamiento. La sangre derramada en el pavimento de la mítica zona Excharxia, en el centro de Atenas, hizo a su vez hervir la sangre de toda una sociedad. Durante 3 semanas consecutivas después del asesinato de Alexis los centros y los alrededores de las principales ciudades griegas se convirtieron en campos de batalla. En las manifestaciones participaron desde anarquistas, antiestatistas, estudiantes, universitarios hasta padres y madres llenos de ira. Por un lado todo mundo entendía la gravedad del asunto. Por el otro, el lado aquel que el sistema alimenta con miseria e ignorancia, la gente se quejaba de la inmovilización en la que se había ahogado la ciudad. Después de las manifestaciones masivas quedaban los pocos, los encapuchados, las caras cubiertas, los martillos, lo que sea, cualquier piedra, las manos listas, la rabia en el grito unido, el hastío en las miradas. En el lado contrario, detrás de las barricadas los granaderos vestidos de verde, formados en hileras, esperando instrucciones, tirando lacrimógenos cada tanto o piedras a pesar de que esta acción no pertenece a lo "políticamente correcto". El árbol navideño en el centro de Atenas fue incendiado. El alcalde lo remplazó y salió diciendo en los noticieros que la quema de éste es un golpe muy cínico contra la sociedad… Si, eso fue un golpe muy duro hacia la sociedad, no el asesinato de un estudiante por pistolas cargadas de autoridad institucional, no el cinismo con el que el sistema da pie a la defensa del asesino. No, no, para los que están al poder, solamente la disfunción del consumismo es un error fatal. Más de 600 escuelas a nivel nacional fueron ocupadas por el cuerpo estudiantil en muestra de protesta. El día siguiente al asesinato hubo huelga general. Sin embargo, conforme las fiestas se acercaban se llegó a una especie de tregua. En el centro de nuevo las luces brillaban y el carrusel le daba vueltas a los pequeños que todavía no saben en qué sociedad de mierda han venido a nacer. El 23 de diciembre fueron disparados con dos AK-47 los autobuses en los que se transportan los grupos antimotines. El 5 de enero del 2009, exactamente un mes después de la muerte de Alexis, en la misma zona en que sucedió este sucio evento, fue disparado un policía de 20 años, otra vez con AK-47. La responsabilidad de este acto la ha tomado el grupo Epanastatikos Agonas, Lucha Revolucionaria, creado en el 2003. Las granadas que utilizaron en este ataque se han visto ligadas a aquellas que utilizó la organización 17 de Noviembre, nombrada así en honor al movimiento estudiantil de 1973 que derrocó el régimen militar de Papadopulos. De aquí en adelante no sé que pasará, pero se siente que esto no para aquí… El Fénix Griego Por Martín Garatuza
Se me hace tarde. Rápido, ponte los zapatos. Y corre, corre. No hay miedo, sí expectativa. Se nos ha hecho un poco tarde pero no está tan mal. Bajamos saltando las escaleras y nos encontramos con el frío de la madrugada griega. Inmediatamente echamos a correr por la calle evitando ser descubiertos por la policía, ser joven estos días es ilegal. Nuestro rostro va embozado al estilo de los milicianos palestinos y nuestro corazón ardiente cual guerrilleros latinos. Se escuchan golpes, quizá explosiones. Estamos cerca. Al dar la vuelta en la calle grande (cuyo nombre nunca me aprendí), la oscuridad se ilumina con tonalidades anaranjadas. Nos alumbra un coche ardiendo en llamas. Quizá era una patrulla, las flamas niegan su visión certera. Llegamos. Nos reunimos con la juventud culpable de iluminar las calles de Atenas, están atacando. Estamos frente a una estación de los antimotines, unos doscientos jóvenes y adolescentes la asedian con piedras y molotovs caseras. Las llamas ya se alimentan de uno de los cuartos del cuartel. La juventud grita, canta y lucha desde hace unas semanas, noche y día, en calles y escuelas, en fábricas y tiendas. Se desborda el odio sembrado por la sociedad de consumo. Muchos temen, pero la mayoría gozan de su pecho inflamado de orgullo rebelde, gozan las llamas y consignas, gozan replegar a la policía que ya tuvo que pedir de emergencia gas lacrimógeno pues es incapaz de derrotar a la revuelta. Esta vez le toca a la juventud griega, carente de oportunidades, con tradición de lucha y cegada por el odio a los tiranos. Se escuchan tiros, pueden ser cañones de gas policiacos, y alzamos el vuelo en sentido contrario. Un breve repliegue para volver con toda la fuerza de la libertad. Ahora nuestros objetivos son seres humanos de casco y escudo que se detienen ante la lluvia de piedras y bombas a cincuenta metros de nosotros. Esta noche y las anteriores, la juventud se siente invencible, se siente en guerra, que puede ganar. Vuelven los bríos anti despóticos de la juventud que luchó contra la dictadura. Se siente la fuerza de la espontaneidad primaveral de los hijos de la precariedad. Y en todo el mundo se alza el clamor que exige justicia para el joven Alexandros, asesinado por un loco de armas protegido por la ley. Muerte al Estado y sus leyes, muerte a los aparatos policacos y militares, muerte al capitalismo. Esa es la verdadera lucha del Pueblo Griego; a Alexis lo mató un hombre que actúo en nombre de un sistema global que oprime a la gran mayoría de los ciudadanos del mundo y de los seres de este planeta, que explota, que excluye, que roba y que mata. Una bomba molotov se ha estrellado en el casco de un policía que inmediatamente empieza a arder. Se reaviva la valentía y avanza el fuego. La policía tiene que retroceder. Avancen camaradas, acabemos con ellos y su sistema de pobreza. La Hélade arde en flamas, cual Fénix, y así se prepara para resucitar de sus cenizas con el fulgor de la igualdad y la libertad. Con el canto de la solidaridad y la plenitud de la humanidad. Detectives románticos A Roberto Bolaño Una vez soñé con un hombre desgarbado que me revelaba el secreto más preciado de Una vez la música dejó de producirse en mi corazón. Una vez las calles lucían como colmenas a punto de colapsar, en una mezcla de azúcar y amargura de noches tristes. Una vez vi morir una mariposa negra al pie de mi cama y en sus ojos la fugacidad. Una vez me hablaron del fin de la vida con palabras optimistas que me hicieron sonreír. Una vez pensé que la utopía solo existía como fractales del tiempo, dentro de los sueños. Una vez te vi nacer detrás de una cortina de brisa fría al lado del mar de… Una vez encontré todo el amor del mundo concentrado en el Gernika al lado de la muerte y el dolor. Una ves "La i, La o" y "tu nombre en mi nombre" excederán la inmortalidad en palabras de un viejo con mirada endemoniada. Una vez no había más que ver en el mundo. Y la tierra entró en un duelo con el cielo. Una vez desperté sabiendo que no permanecería mucho más. Una vez su voz me arrancó cada cicatriz sin dejar huellas. Una vez y solo una vez supe que los enamorados solo se encuentran caminando descalzos por corredores largos y vacíos en un lugar no muy lejos de aquí. Yareli Baas Labyrinthus mortis Aún siente sobre sus palmas el peso de la culpa y del deseo por algo que quizá no tenga sentido o posibilidad de explicación. Desde su infierno ve criaturas antropomórficas que le acarician la entrepierna. Sus manos se vuelven ante sus ojos un laberinto, su cuerpo despedazado y hermoso reposa al lado de su marido; quien duerme a su lado dejando salir el aire tibio de su aliento. Aun indefenso, la piel tatuada de culpa y horror en besos fugaces. Teme cerrar los ojos; que sus párpados no puedan abrirse al volver la mañana y la sangre…aun puede oler la sangre, en los dedos, en sus muslos, en las viejas cortinas. Ellas la delatan. Unos gemidos fuera de la ventana le dan aviso de un destino inevitable. Something wicked in this way comes. Ella es tal vez la primera mujer, la última mujer, la niña, la esposa, la hermana. Es…quizá…Lady Macbeth en la esquina de una habitación. Nadie Nunca, nube, niente, non siento, tocas, boca, vuelco, vienes, nada, never, nulo, bajas, bebes, cazas, llueves, noche, niebla, nudo, nunca. Xzqdkh & Yvm A Xul El cigarro consumido permanece en su boca, vestigios del fuego que ardía en la punta le nublan los ojos. Ahí está ella de nuevo. La mira a través del humo. Pero ya no existe. A veces parece salir del cuarto oscuro y se aparece entre el celuloide mojado, mientras un beso le acaricia el recuerdo, con una promesa efímera. A través de los lentes, las calles parecen laberintos de cabellos en donde él quiere vivir. Un aroma sobreviene de la cama deshecha. Él la busca haciendo el amor. Ella existe porque él la inventa. Yareli Baas |